
A meses de haber cumplido los 18 años, Anamaris dio a luz a una niña. La llegada de un bebé le cambió la vida. Ante la noticia del embarazo se cuestionaba ¿qué hacer?, ¿a dónde acudir? ¿cuál sería la decisión que debía tomar?
Decidió por su niña y hoy no se arrepiente. Pudo terminar los estudios, obtuvo su 12 grado y ahora cumple con su Servicio Social, pero aun así le cuenta su historia a todos, pues defiende la idea de prevenir el embarazo a tempranas edades.
“La idea me asustaba, era casi una niña cuidando a otra niña, no estaba preparada. Prevenir el embarazo con el uso de los métodos anticonceptivos y asumir una sexualidad responsable, debe ser la máxima de los más jóvenes.”
“Cuando se es adolescente, por lo general, se cree que se conoce todo, que se ha crecido, que no hacen falta los consejos de los mayores, y que todo lo que se hace está bien, y es justamente este pensamiento, el que conduce a decisiones, que no corresponden a esta edad”, agregó.
“La llegada de un niño no es cosa de juego, se necesita estar preparado física, económica y mentalmente, para poder afrontar toda la responsabilidad”, expresa Anamaris mientras le da el biberón a su niña.
Cuba, a pesar de poseer una de las más bajas tazas de embarazo adolescente de todo Latinoamérica, según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), no está exenta de esta realidad.
Aproximadamente el 58 por ciento de los nacimientos ocurren en mujeres entre los 20 y 29 años de edad, explica el Anuario Estadístico del 2012, pero aun así la fecundidad adolescente representa el 16 por ciento de la total, con una edad media de 15 a 17 años a fines de 2011.
El pasado Día Mundial de la Población, no en vano dedicado al embarazo adolescente, Jesús Robles, coordinador Internacional del programa de UNFPA en Cuba, destacó en el caso de nuestro país la voluntad política en función de brindar amparo y protección a cada persona, las políticas públicas y programas sociales que benefician a la mujer y a la familia, el acceso a la educación, la posibilidad de superación y el empleo, así como el libre acceso a la salud sexual y reproductiva, como reservas para bajos niveles de embarazo temprano.
En la Isla desde la enseñanza secundaria, los alumnos reciben charlas de orientación sexual, donde hacen énfasis en la importancia del uso del condón, no solo como método anticonceptivo, sino también para prevenir enfermedades.
Como parte del programa de salud Educa a tu hijo, y desde las consultas de Planificación familiar se les brinda atención, se guía y orienta a las embarazadas y a todas las féminas que ávidas de un consejo especializado, se remitan buscando ayuda a estas instalaciones.
De igual manera, la superación académica es un punto a tener en cuenta en la confección de los proyectos de vida y más, sabiendo que cuentan con toda la información posible para decidir el camino por el que quieren guiar su futuro.
“El embarazo debe ser producto del amor de la pareja, pues un niño es una bendición y no lo contrario, es por eso que es tan importante protegerse, para no tener que enfrentar decisiones que a veces deben ser postergadas porque no es el momento”, así lo entiende Elizabeth Hernández, de 18 años de edad.
Las interrupciones, se convierten con frecuencia, en la pronta solución a esta situación, pues ante la tentativa de convertirse o no en madre, esta puerta se torna en el escape perfecto, a pesar de presentar complicaciones que atraviesan desde el sangramiento severo, hasta la infertilidad.
Juzgar no es la respuesta, se debe seguir luchando por lograr crear una conciencia de responsabilidad en quienes necesitan aún del consejo de los que más han vivido.
En Cuba, las condiciones para disfrutar de una sexualidad responsable, acceder a métodos anticonceptivos seguros, y recibir información sobre estos temas, están creadas, es decisión de los más jóvenes el camino a recorrer.