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Mulino, bajo las órdenes del Imperio

La llegada de más tropas norteamericanas a Panamá, la intensificación de su entrenamiento en las selvas del Darién y la exigencia de Washington de que el gobierno de José Raúl Mulino cumpla estrictamente el reciente acuerdo firmado entre ambos países ha inquietado a la opinión pública istmeña, mientras el mandatario asegura que no tiene nada que ver con alguna agresión de Estados Unidos a Venezuela.

”Con relación a lo de Venezuela, nosotros no tenemos nada que ver con eso, ni Panamá está prestando su territorio para ningún tipo de acto hostil contra Venezuela, ni contra ningún otro país del mundo”, enfatizó el presidente Mulino.

“El problema de Estados Unidos con Venezuela nos es completamente ajeno en términos de participación. ​Esta cooperación militar, subrayó Mulino, es fundamental para la “salvaguarda integral” del Canal interoceánico, una entidad estratégica que exige la coordinación de todas las fuerzas policiales y militares del mundo”.

Los ejercicios militares entre Panamá y Estados Unidos han sido frecuentes desde la invasión estadounidense de 1989. En abril pasado, ambos países renovaron su cooperación en seguridad mediante un memorando de entendimiento que permite una mayor presencia militar yanki.

El Darién, la densa selva fronteriza con Colombia, es un lugar apto e idóneo para este tipo de entrenamiento por sus condiciones geográficas, aunque no es la única zona. Mulino recordó que Panamá, que carece de Ejército propio desde 1990, es sede periódica de ejercicios militares multinacionales como el Panamax, que congrega a fuerzas de seguridad de diversas naciones.

Pero Mulino no ha sido convincente del porqué fue destruido un monumento de la comunidad china, que lleva más de 170 años en Panamá, al achacárselo a una alcaldesa que, en horas de la noche, sorpresivamente, hizo demoler el símbolo amistoso, algo de lo cual el mandatario se desmarcó o trató de desmarcarse.

Curiosamente, durante las visitas por separado del secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, y el de Estado, Marco Rubio, ambos expresaron su molestia por la construcción de una obra totalmente civil que expresaba la hermandad de la comunidad china con la panameña.

Hegseth celebró la firma del memorando militar, que tiene una duración de tres años, y afirmó en la reunión del gabinete del presidente Trump que Estados Unidos está "recuperando el Canal. China ha tenido demasiada influencia. Obama y otros les dejaron entrar. Nosotros, junto con Panamá, los estamos expulsando, señor".

Por su parte, el presidente estadounidense afirmó: "Hemos trasladado a muchas tropas a Panamá y hemos ocupado algunas zonas que ya no teníamos, pero ahora sí".

A su vez, Mulino dijo que no se cedió “ni un centímetro de nuestra soberanía”, pero ya Estados Unidos considera crear una nueva base militar en el falsamente neutral territorio panameño. Como parte de los obsesión del belicoso presidente norteamericano,  quien desde su regreso a la Casa Blanca ha planteado que su gobierno va a "recuperar" el canal, devuelto a Panamá en 1999.

En fin, el acuerdo militar permite que el ejército estadounidense podrá incrementar la presencia de sus efectivos en el país centroamericano y contempla el uso por  tropas de EE.UU. de instalaciones de seguridad panameñas.

El memorando de entendimiento de 22 puntos establece un marco de cooperación por el que el ejército de EE.UU. tiene la posibilidad de llevar tropas al país centroamericano con fines de entrenamiento y para usar instalaciones del gobierno panameño.

La Base Naval Rosman, la Base Aérea de Howard y el Fuerte Sherman, donde se ubica un sitio de entrenamiento y prácticas, fueron puestos a disposición del ejército estadounidense.

Esa declaración conjunta fue objeto de polémica ya que, según informa el diario La Estrella de Panamá, el gobierno de EE.UU., en su versión en inglés, omitió una frase que indicaba que "el secretario Hegseth reconoció el liderazgo y la soberanía irrenunciable de Panamá sobre el Canal de Panamá y sus áreas adyacentes".

Según un reporte de la cadena NBC News, uno de los objetivos era incrementar la presencia militar estadounidense. Según la misma información, el Departamento de Defensa no descartaba el uso de la fuerza como último recurso.
Además, bajo la presión de la Casa Blanca, Panamá ha acusado a la firma Panamá Portas Company de incumplir sus obligaciones contractuales y ha presionado para que se retire del país.

La empresa matriz de los puertos, CK Hutchison, anunció el mes pasado un acuerdo para vender 43 puertos en 23 países, incluidos los dos del Canal de Panamá, a un consorcio dirigido por el gestor de activos estadounidense BlackRock por 19 000 millones de dólares.

RUBIO, HACEDOR DEL MAYOR ENTREGUISMO

Recordemos que Panamá fue el primer visitado por el canciller trumpista y el muy querido por Trump y toda su familia obtuvo de Mulino lo que le dio la gana, y, desde ese momento le expresó su molestia por el monumentito civil, reflejo de las acciones que ya preparaba contra la República Popular China.
No había pasado ni un pestañazo de una visita que se lo había llevado todo, y Mulino, ni corto ni perezoso rompió el convenio  firmado en el 2017 que adhería a Panamá a la Franja de la Ruta por la Seda, propugnado por Beijing, de gran conveniencia para las naciones que se adhirieran.

Socarronamente, el nada blondo ni menciono la ambición de Trump de apoderarse del Canal, pero dejó abierto el camino para aumentar la presencia de tropas norteamericanas y  más mayores facilidades para Estados Unidos en el comercio mutuo.

Esto era algo que ambicionaba Trump, quien, desde su regreso a la Casa Blanca ha estado sopesando opciones para incrementar su presencia en Panamá y asegurar un trato preferencial en el Canal, algo que Rubio concibió y fue ampliado en el ya tratado y posterior acuerdo militar: 

"El personal de los EE.UU. y los contratistas de los EE.UU… podrán utilizar las ubicaciones autorizadas, las instalaciones y áreas designadas para impartir entrenamiento, realizar actividades humanitarias, llevar a cabo ejercicios, visitas, almacenar o instalar propiedad de los EE.UU., y cualquier actividad de otro tipo”.

Pero aquí no termina todo: Marco Rubio logró ampliar un acuerdo para que Estados Unidos utilice Panamá para deportar migrantes irregulares de otros países, proyecto por el cual el gobierno panameño recibirá seis millones de dólares de Washington.

“Le he ofrecido el área de la pista [aérea] de Nicanor en Metete, (provincia de) Darién, para que sea desde ahí donde se surta el trámite de repatriación de personas de distintas partes como Venezuela, Colombia, Ecuador, entre otras nacionalidades”, dijo Mulino en una conferencia de prensa tras reunirse con Rubio, quien, antes de irse, advirtió al presidente de Panamá de “medidas” de Estados Unidos si no hay “cambios inmediatos” en el canal.