Cuba Si
Publicado en Cuba Si (http://www.cubasi.cu)


Escriba y Lea: 57 años de una puerta abierta a la superación cultural

Escriba y Lea se definió desde sus inicios por su carácter interactivo, al brindar a los televidentes la posibilidad de participar desde sus casas enviando los temas que los panelistas debían esclarecer luego de varias rondas de preguntas.

Existen programas televisivos que, por su vis cómica, dramatismo o por reflejar hechos históricos en toda su dimensión, permanecen en la programación a pesar de contar con varias décadas de vida. En esta lista figuran Palmas y Cañas (1962), Historia del Cine (1973), De la Gran Escena (1985) y Arte 7 (1998).

Pero en esta ocasión hablaré de Escriba y Lea, que este 5 de diciembre arriba a su cumpleaños 57, renovado en su composición pero firme en su esencia: la misma con que fue creado por el Dr. Humberto Galich Menéndez junto a expertos del entonces Instituto Cubano de Radiodifusión, hoy Instituto de Información y Comunicación Social (IICS).

Ellos vieron en un programa de panel, con temas universales, la posibilidad de hacer algo diferente y, al mismo tiempo, abrir una puerta a la superación cultural.

Lograr el proyecto no fue tarea fácil; tampoco existía certeza de si gustaría o no al público, acostumbrado a otros tipos de propuestas quizá más divertidas, pero menos instructivas.

Sin embargo, la elección de profesionales con elevado conocimiento de los temas tratados, carisma y empatía con los públicos —Humberto Galich Menéndez, María Dolores Ortiz y Gustavo Du’Bouchet—, así como la jocosidad y experticia de su moderador, el conductor y animador José Antonio Cepero Brito, hicieron que muy pronto Escriba y Lea ocupara un lugar notable en la preferencia de los televidentes.

En un principio, su dinámica resultó ajena para quienes estaban menos habituados a cuestiones histórico-culturales, pero poco a poco la familia cubana se sumó a su sintonía, entonces por el Canal 6 y en un horario preferencial.

Los primeros en comprender el espacio fueron personas vinculadas con las artes, y luego estudiantes, quienes en ocasiones se apoyaban en el programa para llegar a conclusiones literarias relacionadas con sus aprendizajes.

Hubo hogares donde los miembros competían en la solución de los temas, mientras la afinidad por uno u otro panelista se volvió recurrente. Incluso algunas de las frases empleadas en el espacio fueron incorporadas al lenguaje cotidiano. “Animal, vegetal o mineral” se escuchaba entre los cubanos cuando se quería conocer sobre algo esotérico; y si de épocas se trataba, muchos decían “eso es anterior a la Edad Media” para referirse a la obsolescencia de un objeto. Fueron locuciones constantemente traídas al contexto diario.

Escriba y Lea se definió, además, por permitir que los televidentes enviaran sus temas a resolver. Los panelistas, luego de varias rondas de preguntas, debían esclarecerlos, aunque no siempre llegaran a una conclusión certera. En esos casos, el reconocimiento era para el televidente.

En sus años de presencia televisiva, el icónico programa ha tenido varias adecuaciones: nuevos moderadores, panelistas, directores y equipos de realización, así como diferentes horarios. Eso sí: se ha mantenido firme en sus propósitos de enseñar y entretener, sobre la base de una lectura amplia y sistemática.

En la actualidad sale al aire los miércoles, a las 8:30 p.m., por el Canal Educativo de la Televisión Nacional. Con una duración de 30 minutos, ofrece temas musicales interpretados por solistas y otras formaciones sonoras, lo que sin dudas enriquece su formato.

Resulta especialmente atractiva la invitación a la lectura realizada por una reconocida figura del ámbito literario, propuesta que se ajusta a lo más novedoso de las letras, con énfasis en autores cubanos publicados por sellos nacionales que, a pesar de las limitaciones materiales, continúan produciendo libros en soporte de papel y en formato digital.

Escriba y Lea, con 57 años de permanencia en la pequeña pantalla y un horario desfavorable al competir con programas de gran audiencia como la novela cubana, sigue siendo preferido por numerosos televidentes que encuentran en él una puerta abierta a la superación cultural.