
Convocada por la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), la VI Conferencia Científica Internacional UCIENCIA 2025, que se realizó del 14 al 17 de octubre de 2025, en el Centro de Convenciones del Hotel Meliá Internacional Varadero, evidenció los empeños de Cuba para acortar la brecha entre teoría y práctica en el tema de ciberseguridad.

Imagen ilustrativa tomada de lisanews.org
Pero no solo sobre ese tema versó el evento, que contó con la participación de más de 110 instituciones nacionales e internacionales provenientes de 26 países. Esta sexta edición del encuentro incluyó también en su programa científico ejes temáticos como la inteligencia artificial, el reconocimiento de patrones y sus aplicaciones, la gestión de la innovación, la educación superior orientada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la ciberseguridad, la gestión de proyectos, la ingeniería y calidad de software, las tecnologías de software libre, la bioinformática, la modelación y simulación computacional, los entrenamientos y certificaciones de procesos y servicios, así como la transformación digital en el ámbito de la salud.
En cuanto a la ciberseguridad en particular, al referirse al enfoque académico, el rector de la UCI, Dr. C. Raydel Montesino Perurena, recordó que ese tema constituye un área de conocimiento dentro del pregrado en carreras como Ingeniería de Computación y Ciencias de la Computación, e insistió en la necesidad de acortar las brechas en ese campo.
Al referirse a la brecha cuantitativa, recordó que faltan más de 4.7 millones de profesionales de ciberseguridad en el mundo, de los cuales se requieren 328 000 en América Latina, y es una cifra que sigue creciendo. En Cuba, especificó, la demanda es amplia y representa un riesgo significativo.
Acerca de la brecha cualitativa, indicó que las habilidades más valoradas en los profesionales de ciberseguridad son las llamadas blandas: resolución de problemas, trabajo en equipo y disposición para aprender; ello por encima de las competencias técnicas.
Según el Dr. Montesino, la ciberseguridad ha ganado espacio en el pregrado, aunque con avances desiguales entre continentes. América del Norte y Europa, los más desarrollados en este aspecto.

El rector de la UCI, Dr. C. Raydel Montesino Perurena. Foto: tomada de cubadebate.cu
En cuanto a la UCI, primero se implementó el Técnico Superior en Administración de Redes, luego la especialidad, y finalmente la carrera de Ingeniería en Ciberseguridad, que este año comenzó a impartirse también en la Universidad de Camagüey, respondiendo a la demanda nacional.
Destacó que la velocidad de los tiempos exige una capacidad de transferencia que no es exclusiva de la educación superior, señalando que la academia suele tener un enfoque más teórico, mientras que la empresa y la sociedad demandan una aproximación práctica y orientada a la acción.
Trascendiendo el algoritmo
La VI Convención Científica Internacional de la Universidad de las Ciencias Informáticas, UCIENCIA 2025, significó un paso más en los intentos por edificar una sociedad digital más interconectada, justa y sostenible.

Dra. C. Lidia Ruiz Ortiz, vicerrectora de Investigación y Posgrado de la UCI y vicepresidenta del Comité Organizador de UCIENCIA 2025, en la sesión de clausura. Foto: Sergei Montalvo Aróstegui / Ikonika
Entre los anuncios más relevantes hechos durante ese encuentro científico sobresalen la convocatoria al proceso de certificación LPI a través de la Universidad de las Ciencias Informáticas, el lanzamiento del Consorcio Cubano para la Inteligencia Artificial, y la convocatoria a la III edición de la Maestría en Educación Virtual.
También se celebró la consolidación de la Red Iberoamericana de Investigación y Formación para la Transformación Digital en la Educación Superior.

Imagen ilustrativa: tomada de cadenagramonte.cu
La Dra. C. Yailé Caballero Mota, de la Universidad de Camagüey, recordaba en la sesión de apertura que se ha hecho creer que la IA es una carrera que solo ganan quienes poseen mayor capacidad de cálculo, más datos y más inversión.
Pero —interrogaba— ¿y si el próximo gran salto innovador no dependiera de tener «más», sino de preguntarnos «para qué» y «para quién»?