Cuba Si
Publicado en Cuba Si (http://www.cubasi.cu)


¿Qué es el espíritu olímpico?

No deseo responder a lo teórico sobre el significado del espíritu olímpico. Debemos profundizar sobre el asunto, pero prefiero ir primero a los hechos que lo contienen. Los hechos dicen siempre mucho más que las palabras, abren el camino al pensamiento, reflejan y permiten interpretar mejor el concepto. Y el espíritu olímpico o el olimpismo, como le llaman también, no es excepción para llegar a él con ese paso firme.Desde el inicio. La acogida apasionada glorificó a Spìridon Louis, campeón del maratón de Atenas 1896. Más allá de regalos y promesas, el proletario griego con su victoria se sembró en el corazón de su pueblo para siempre.

Pierre de Coubertin, comentó “…fue uno de los espectáculos más extraordinarios que recuerdo y conservaré en su impronta porque desde entonces estoy persuadido de que las fuerzas psíquicas desempeñan un papel mucho más efectivo del que se le atribuye”. También acontece allí el inicial juego limpio de dicha fiesta El ciclista galo Léon Flameng, a poco tiempo de coronarse en la ruta, retrocede para apoyar física y espiritualmente al griego Georgios Kolettis, único rival existente: desistieron los demás. Lo ayuda a arreglar la cadena, luego lo espera: serán oro y plata de la carrera.
    
No me encadeno a lo cronológico: es necesario rememorar el acto realizado por el saltador largo alemán Lutz Long en Berlín 1936.Al frente con 7.87. Auxilió a Jesse Owens en las eliminatorias para que se encontrara a sí mismo, sin esa acción, el negro de Usa no hubiera llegado a la final. Va segundo, le queda una oportunidad, salta...  ¡ocho metros y 6 centímetros! Hitler en el palco tiene más de loco en la mirada. Se retira mucho antes de las felicitaciones que hasta entonces daba. Mientras, allá abajo, Long abraza al vencedor. Corren juntos por la pista. Nacen aplausos. El autor de esta deportividad es apartado del atletismo y, como castigo, se le incorporó al ejército. Durante la conflagración mundial es enviado a un complejo frente de batalla y las balas le arrebatan la vida. Olimpismo por encima.
   
París 1900.  Ramón Fonst, esgrimista cubano de 17 años de edad, eliminó a muchos de los más distinguidos espadistas, entre ellos, varios de sus profesores de la propia capital francesa. Desde el público algunos extremistas, olvidando la caballerosidad. improperios le han gritado. El zurdo maravilloso no se amilana: se bate en la final con uno de dichos maestros: Louis Perrée. Ya ha tocado en dos ocasiones al francés, mas los jueces no han decretado su triunfo De nuevo combaten. Vuelve la espada de Fonst a imponerse. Los árbitros dudan…De pronto, Perrée expresa en voz alta con enojo: ¿Hasta cuándo, señores? Me ha vencido tres veces. Él es el campeón”. Avergonzados, se ven obligados a decretar la victoria del primer latinoamericano conquistador de la medalla de oro en la magna fiesta atlética de la humanidad. El espíritu olímpico ha doblegado al antiolimpismo.
     
Héroes y heroínas.  Encabeza la gloriosa lista el gimnasta soviético Víctor Chukarin. Miembro del Ejército Rojo, herido muy grave en un combate, sufrió los rigores de un campo de concentración nazi donde estuvo a punto de ser ultimado por su labor conspirativa. Rey de los deportistas en Helsinki 1952, cuatro años después, en Melbourne, será de nuevo el máximo acumulador en su disciplina. Su compatriota Grant Shagynean integra ese seleccionado: en sus enfrentamientos con fuerzas hitlerianas resultó tan lacerado que su salud era precaria. La labor de los médicos y el fármaco especial de la gimnasia permitieron el alza: en la lid finesa fue el vicetitular all around y demostró ser el más destacado del orbe en las anillas,
En el potente colectivo del greco está el supercompleto Anatoli Parfiónov. Ningún oponente puede quitarle el galardón dorado al poseedor dos condecoraciones relacionados con su heroicidad en la Segunda Guerra Mundial. No son los únicos. Cuando niños ayudaron con diversas acciones a romper el cerco a Leningrado, y han conseguido campeonar en el certamen de la ciudad finesa: Yuri Tyukalov en skiff y Galyna Sybina, quien supera el récord mundial de la bala: 15.28. Añade plata en Melbourne 1956 y bronce en Tokio 1964.
 
Por ser judía, la húngara Ágnes Keleti sintió una enorme persecución por parte de los fascistas. Escondida, de casa en casa, en los montes, comiendo lo que encontrara y cazaba incluso. Al ser doblegados los bandidos, después de recuperarse, representó muy bien a los magyares en la hermosa fiesta XV albergada por Australia; solo la estrella Larisa Latynina pudo quedar por encima de ella. Cuatro años atrás había alcanzado oro en manos libres y bronce en asimétrica, además del subtítulo por conjunto.  Ah, olvidó el horror que la desgarró: prefirió vivir en Israel, donde dejó sus restos mortales.
    
Los estadounidenses Ray Ewry, monarca de los saltos sin impulsos, de 1900 a 1908; Johnny Weissmuller, de los grandes de la natación de todos los tiempos, primero que bajó del minuto en los cien metros, logrado el 9-6-1922 con 58.6; Wilma Rudolph, llamada la Gacela Negra, as de la velocidad en los 60; Walter Davis, titular del salto en Helsinki 1952 con 2.04, nueva marca del clásico. Los tres últimos azotados en la niñez por la poliomielitis. todos con graves problemas en la locomoción Ascendieron debido a la práctica sistemática de la educación física y la batalla en las lides del músculo. Hay más casos de este tipo y otros parecidos. De ellos me ocuparé en próximas ediciones para comprender de verdad qué es el olimpismo.