Sigamos en Atenas 1896, después nos liberaremos de lo cronológico

Sigamos en Atenas 1896, después nos liberaremos de lo cronológico
Fecha de publicación: 
21 Abril 2024
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¡Ese Masson, ese Fleming...! Han sentado cátedra estos ciclistas franceses desde las prácticas. Ni tú ni yo somos expertos, pero no hay que serlo para darse cuenta que están muy por encima de sus rivales en los Primeros Juegos.  Nos incorporaremos a la ruta de 100 kilómetros. Como se esperaba, León Fleming ha sacado una ventaja tremenda. Oye, ¡los ha doblado a todos! Él delante sabroso y ningún otro se asoma. Vamos atrás a ver qué pasa.

Par de contendientes sentados en el piso, las bicicletas tiradas al lado. El sudor invadiendo todo el cuerpo. En los rostros, la derrota. Han abandonado. Alguien dice por allá que el escapado va a llegar solo a la meta. Los restantes ciclistas se han rendido. Oye, queda alguien. Viene pedaleando fuerte. Es un griego. Por ellos descubro su nombre: Georgios Kolettis. Vamos a seguirle: nosotros podemos. Kilómetros tras kilómetros.  No ceja. ¡Ay, de pronto frena! Desciende de su potro de metal. Después, sus puños cerrados, su desfigurada cara, apuntan al cielo. Intenta resolver el problema de la cadena.

Me dicen que por allá regresa el galo... Sí, es cierto. Ya está aquí. Baja de su vehículo. Una palmada en la espalda del oponente. Observa la rotura. Saca un instrumento. Intenta resolver la falla. Unos pocos minutos. Georgios monta de nuevo. Fleming observa ese lento despegue, pero despegue al fin. Retorna a la carrera. Lo sigue el rescatado. Así entran a la meta. Victoria doble para León. Amén del cetro, ha escenificado el primer juego limpio, la primera deportividad concretada del olimpismo. Kolettis, gracias a eso, es subcampeón. Aunque Paul Masson logró tres victorias, más grande ha sido Fleming.

Ahora nos toca ser testigo de la inicial antideportividad de la más hermosa fiesta. El vallista corto que representaría a los helenos se había burlado del desconocido estadounidense Thomas Curtis: “Venir desde tan lejos para ser derrotado. Ese hombre está muy lejos de mi calidad. Que se conforme con el segundo lugar... El británico Grantley Goulding había apoyado ese relajo”. Ah, en el momento de la verdad, el burlado se burló del burlador.
 
Los de la sede al observar las condiciones y el tiempo conseguido por el de USA, prefirieron retirarse. En la final solo dos rivales: Curtis y Goulding. El primero triunfó con 17.8, segundo sitio, claro está, para su oponente con 18. Según Curtis, quienes se mofaban de él se montaron en el tren y salieron de la capital griega antes de la culminación de los Juegos.

Adelanto el caso Velokas o Belokas pues así también se le nombra. Arribó tercero en la prueba de maratón y fue descalificado. Más nada se dice sobre el asunto. Me molesta que las incógnitas me griten. Trataré de callar a esta o, al menos, bajarle la voz. Como no pudimos ver todo, a pesar de que tenemos el privilegio de la máquina del tiempo-imaginación, debo ahondar, sacar conclusiones. En mi opinión, la medida se debe a un hecho ilegal cometido. Tomó atajos, no corrió toda la ruta, tuvo su ayuda.
 
No es de extrañar, las trampas mancharon el maratón de los Terceros Juegos San Luis 1904, ligado a un tremendo escándalo, aunque ¿que no ocurrió en aquella juerga...? En Atenas 1896 evitaron tomar sanciones más duras contra el infractor y dar vuelo al hecho para no aguarles la fiesta a la sede y al olimpismo recién nacido. De todas maneras, ese contendiente se convirtió en el primer descalificado en el certamen rescatado por Coubertin.

Abro la puerta para importantes estadísticas. Trece países participantes: Alemania, Australia, Austria, Bulgaria, Chile, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Hungría, Suecia y Suiza. De los 285 participantes, 180 son del teatro de la justa. 42 pruebas en 9 deportes: atletismo, ciclismo, esgrima, gimnasia, levantamiento de pesas, lucha, natación, tenis y tiro. Duración: del 6 al 15 de abril de 1896. Primer medallero: Estados Unidos: 11 títulos, 8 subtítulos y 3 terceros. Grecia: 10-17-11. Alemania: 7-5-2. Francia: 5-3-2. Gran Bretaña: 4-2-1 Hungría: 2-1-1. Austria: 2-0-2. Australia: 2.0-0. Dinamarca: 1-2-2. Suiza: 1-2-1.

A la pregunta de ¿cuál nación ganó los Juegos?, respondo a quien esté conmigo en esta hermosa aventura olímpica: No pienses que me voy con una evasiva. Es otro nuevo caso y debemos tratarlo con mayor rigor. Le corresponde un capítulo especial. Lo escribiremos antes de continuar el recorrido sin atarnos a una congelación cronológica. Hablaremos, entrevistaremos, compartiremos con personajes de diversas épocas, parecido haremos con sucesos conocidos o ignorados, para hallarles aristas apetitosas, siempre con profundidad.

No deseo concluir estas líneas sin señalar al más fuerte de la cita y al más destacado. Dos son los más poderosos: Jensen, de Dinamarca, el uno con dos manos: 111.5 kilogramos, y el inglés Elliot, con una sola: 71. Aunque en muchos textos consignan a Spiridon de más destacado, estoy en contr. El monarca del certamen fue el multifacético competidor germano Carl Schumann, coronado en la lucha, tres veces en gimnasia (por equipo y en salto al caballo), tercero en las pesas y sexto en salto largo. Veamos correr a los maratonistas.

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