Niños “invisibles”: silencio legal junto a la cuna

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Niños “invisibles”: silencio legal junto a la cuna
Fecha de publicación: 
13 Julio 2025
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Foto: Tomada de ara.cat

“Cada niño es un pequeño milagro con potencia para cambiar el mundo”. Dice esta frase que tomo prestada —a propósito de la reciente celebración del Día Mundial de la Población— para ilustrar una problemática que lacera la identidad de unos 150 millones de pequeños en el mundo. 

Es una exorbitante y lamentable cifra. ¡150 millones de menores de cinco años permanecen “invisibles” para los sistemas gubernamentales! O, lo que es igual, alrededor de dos de cada 10 criaturas carece de identidad legal y de derechos debido a la ausencia de un registro de nacimiento. 

 


Foto: Tomada de El Economista

No fueron inscritos por sus padres y, por ende, no disponen de la certificación de nacimiento que deviene la primera prueba legal de identidad de niños o niñas. A través de este documento queda asentado, de manera oficial, dónde se nace y quiénes son los progenitores. 

De hecho, ese acto registral resulta indispensable para adquirir la nacionalidad y atestiguar que los pequeños disfruten de sus derechos desde el primer soplo de vida. 

En el informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) Un buen comienzo en la vida: niveles y tendencias mundiales en el registro de nacimientos, con datos actualizados de finales de 2024, se plantea que aun cuando poseen registro de nacimiento, más de 50 millones de infantes en el mundo todavía no disponen del certifico que así lo acredita.

Dicho texto confirma que se observa un aumento constante de actos registrales en el mundo, al constatarse que, en el último lustro, los menores de cincos años (ocho de cada 10) inscritos al nacer superan los 500 millones. Esta cifra muestra ciertas garantías de que un número significativo de naciones avanzaron en asignar la identidad jurídica requerida. 

De los países más afectados por esta realidad, se cita al África subsahariana, zona geográfica que la Unicef cataloga de “muy regazada”. Y es que con un 51 %, acumula la mitad de todos los niños y niñas no inscritos del mundo (unos 90 millones).

Sin embargo, el informe del organismo internacional explica que en ese propio territorio existen avances y niveles que varían mucho. De los casos positivos cita a África meridional delante con un 88 %; a África occidental con los progresos más significativos en 15 años al alcanzar el 63 %. En contraste, “África oriental y África central van a la zaga, ambas con un 41 %”. 

 


Foto: Tomada de Unicef

Dentro de la región, otros ejemplos de buen desempeño lo tienen naciones como Botsuana que ya consiguió el registro universal de nacimientos; Costa de Marfil que supera el 90 % y Ruanda, Sierra Leona y Tanzania, entre otros, exhiben una mejora sostenida en la última década. 

El informe alerta que el África subsahariana está destinada a albergar a la mayoría de los niños del mundo en las próximas décadas. De ahí que la lentitud constatada en algunos de los Estados mencionados, y frente a una población infantil de tan rápido crecimiento, pudiera provocar que la región llegue a acumular más de 100 millones de niños sin registrar después de 2030.

A diferencia de lo que ocurre en esa parte del planeta, en otras latitudes el escenario muestra muy favorables resultados. Sobre todo, América Latina y el Caribe donde se logra alcanzar el 95 % de tasas de registro. Le siguen Asia oriental y sudoriental (94 %), Asia central y meridional (78 %).

En la actualidad, el mundo experimenta ciertos avances al marcar un 77 % de registros, impulsado, fundamentalmente, por aquellos países que ponen énfasis en priorizar el asiento adecuado de los nacimientos. Al tiempo que se apoyan en los sistemas de salud, la protección social y la educación para promover ese trámite y ampliar el servicio a más lugares.

Asimismo, existen barreras a los derechos que tiene la infancia de disponer de un registro legal y obtener su certificado. 

 


Foto: Tomada de Unicef

Entre ellas, el pertenecer a hogares muy pobres, vivir en zonas rurales con dificultad para acceder a ese proceso, el costo de las tarifas a pagar, desconocimiento de los padres de que deben registrar a sus hijos o tal vez no comprenden su importancia, y determinadas minorías étnicas y religiosas que optan por otras costumbres, como las ceremonias de nombramiento.  

Cuba y sus particularidades

La Convención sobre los Derechos del Niño establece en su  artículo 7 que: El niño será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.

Cuba, con apego a este convenio internacional, que suscribió desde septiembre de 1991, tiene vasta trayectoria en la protección y respeto de los derechos de su niñez. Legislaciones y políticas sociales, educativas y de salud, plasmadas en la Carta Magna de la República y en el nuevo Código de la Familias, aprobado en 2022, así lo refrendan.

 


Foto: Tomada de Unicef

Mediante esos principios gubernamentales, el derecho de los bebés a la identidad, a que sean inscritos y reconocidos legalmente, marca pauta a la hora de velar por el pleno desarrollo de la infancia.

De hecho, la mayoría de los padres cubanos registran a sus hijos en el rango de las 72 horas posteriores al nacimiento, en la propia institución asistencial que los recibió. Este acto acontece gracias a una medida de amparo coordinada entre los Ministerios de Justicia y de Salud Pública.

En caso de no concretarse la inscripción por determinadas razones, la otra opción es acudir a una oficia de Registro del Estado Civil para hacerla efectiva y recibir el certificado de nacimiento del menor. 
 


Foto: Tomada de Radio Granma

Y es, justamente, el respeto y la tutela a los derechos universales otorgados a la infancia lo que lograría cambiar, en todo el mundo, el rostro de la identidad jurídica de esos millones de criaturas que hoy se mecen en un limbo legal preocupante.

Activa en tales fines, Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef, ha declarado que “la inscripción de los nacimientos garantiza el reconocimiento inmediato de los niños y niñas ante la ley, y sienta las bases para su protección frente al daño y la explotación, así como para el acceso a servicios esenciales como las vacunas, la atención sanitaria y la educación”.

 


Foto: Tomada de PL

Porque nunca debe faltar espacio cuando de otear el futuro se trata. Algo que la Convención sobre los Derechos del Niño advierte rotunda: "No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana".

 

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