Medio siglo de un clásico (+ Fotos)

Medio siglo de un clásico (+ Fotos)
Fecha de publicación: 
13 Mayo 2021
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Algunos de los primeros intérpretes de Súlkary, obra de Eduardo Rivero para el entonces Conjunto Nacional de Danza Moderna, hoy Danza Contemporánea de Cuba. Fotos: Cortesía de DCC y Yuris Nórido

Si hubiera que escoger una obra, solo una obra, para representar a la danza moderna en este país; si se hiciera una encuesta entre bailarines, coreógrafos, maestros y públicos para definir la más emblemática de las coreografías concebidas para la compañía que fundó Ramiro Guerra, hoy Danza Contemporánea de Cuba; si hubiera que seleccionar el gran hito de esa agrupación (y es una agrupación que ha marcado muchos hitos)... muy probablemente la mayoría coincidiría en una pieza, que es símbolo indiscutible de la cultura cubana: Súlkary, de Eduardo Rivero.

Este jueves se cumplen 50 años de su estreno en la sala García Lorca del hoy Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. El entonces Conjunto Nacional de Danza Moderna presentó en la noche del 13 de mayo de 1971 presentó un programa combinado. Isidro Rolando, uno de los seis bailarines encargados de defender la obra de Rivero lo recuerda: "Nosotros quizás no éramos conscientes de la trascendencia de lo que estábamos bailando, pero sí puedo asegurar que el público sintió que era obra fuera de lo común. La gente la recibió con un entusiasmo inusual. Fue una ovación tremenda. Fue muy emocionante".

Luz María Collazo, otra de las bailarinas del estreno, estaba muy nerviosa, pues tuvo que asumir su rol sustituyendo a otra intérprete que enfermó, Nereida Doncel. Pero ella se dio cuenta enseguida de que iba a ser un clásico. "No puedo explicarte por qué lo sabía, pero lo sabía. Esa coreografía tenía alma, tenía poesía, tenía una fuerza interna. Tenía una verdad. Yo supe que iba a ser una obra para toda la vida".

Luz María estaba clara. Ha pasado medio siglo y Súlkary no ha envejecido. Uno ve la filmación que tres años después dirigiera Melchor Casals para el ICAIC y nota enseguida su monumentalidad, la iconicidad de su proyección plástica, la esencialidad del movimiento. Y la contundencia del planteamiento.

"Tres parejas realizando un ritual de apareamiento, una iniciación sexual sobre la tierra, un acto de procreación. Pero todo marcado por una estética raigal, una visualidad ancestral, de una cultura grande que había nutrido nuestra propia cultura", resume Isidro Rolando.

"Eduardo nos mostró ilustraciones de esculturas africanas y nos dijo: 'Yo quiero que se sientan esculturas, que se sientan algo más que simples seres humanos... sin dejar de ser seres humanos. Así me sentía yo", evoca Luz María.

Es que Eduardo había trascendido lo anecdótico para terminar recreando un sentido de la existencia, su poética. Un espíritu. Había redondeado la metáfora. El africano que había puesto sobre la escena no era el esclavo sometido en Cuba, era el africano rey, dueño de su destino. Era, si se quiere, una reivindicación. La reafirmación de una cultura.

"Eduardo estaba mostrando el potencial de una estética. Él estaba hablando de temas cruciales en esos años: el debate sobre las raíces africanas de nuestro acervo, desde un punto de vista que ahora nos parece francamente descolonizador", afirma la teatróloga Marilyn Garbey.

Y al mismo tiempo, añade el también crítico Jorge Brooks, "resaltando valores de nuestra cultura, que es una cultura de resistencia. Súlkary es, en definitiva, una danza de resistencia".

Por otro lado, como destaca la bailarina y maestra Yaday Ponce, quien la bailó con Danza Contemporánea de Cuba, la obra de Eduardo Rivero resume las esencias de la danza moderna cubana, de su escuela, de su técnica, su arsenal teórico y su dimensión interpretativa.

"Eduardo bebió de la enseñanza de su maestro Ramiro Guerra, pero encontró su propio camino. Súlkary es la culminación de una búsqueda", afirma quien fuera compañero de trabajo y amigo personal de Rivero, el también bailarín y coreógrafo Santiago Alfonso. "Súlkary les dijo a muchos que hasta ese momento miraban a los negros desde una mal disimulada 'superioridad' que había una belleza negra. Plena, potente. Y esa estética es impresionante. Fue la más hermosa y creo que la primera flor de un árbol que pronto daría frutos extraordinarios", concluye.

Comentarios

CUBA. 1971. -2021. Cincuenta Aniversario del Ballet Sulkary. "La delicadeza de los gestos revela la de los sentimientos." Proverbio africano. Creo que la esencia del ballet SULKARY, es el gesto y una suerte de respiración generosa de lo bello que nos acompaña para siempre como el tam,tam del corazón y el tambor.. Gracias al coreografo Eduardo Rivero y a Danza Contemporanea de Cuba. Un saludo cordial. Francisco Rivero Plástico-Peintre
jfranrivero@yahoo.es

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