DE LA HISTORIA DEPORTIVA: María Caridad Colón, ¡muchas gracias!

DE LA HISTORIA DEPORTIVA: María Caridad Colón, ¡muchas gracias!
Fecha de publicación: 
4 Diciembre 2021
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Acompáñenme a 1980. Recuerden que José Martí nos enseñó que “los pueblos que perduran en la historia son los pueblos imaginativos. La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo”. He concluido la cita. Pues a imaginar. Suiza. Competencias previas a la XXII magna justa.

Esta jabalinista se entrega como siempre a la batalla. María Caridad Colón Ruenes, plena de sueños y esperanzas, no se queda en la ensoñación: lucha por llevarla a la realidad.  ¡Ay!, su pierna izquierda falla, resbala, inclina el tronco, y ¡el dolor, mi madre, el dolor...! No se amilana. Sigue entrenando con cuidado. Pero Moscú 80 está a menos de una semana, y se ha resentido de un padecimiento en la columna. En cuanto arribe a la capital soviética se dejará atender por los médicos cubanos. Solo por ellos.

En la URSS. Dolencia incrementada. Avanza al sentarse, al acostarse. Hacia el Doctor Rodrigo Álvarez Cambras. “Hay que infiltrarte en esa zona”. No le miente: "Te va a doler muchísimo. Es sin anestesia". Ella: “No me importa, yo voy a competir como sea.”

Julio 22. El día antes de la fase eliminatoria. Habitación en nuestra villa. Alberto Juantorena y el fisioterapeuta la aguantan con fuerza. La paciente muerde una almohada. El galeno cumple su quehacer.

Día 24: camina mejor. En el estadio. Tira con moderación, sin excederse, para clasificar. No falla. La larga espera de la etapa decisiva del 25. En el camerino. El profe le realiza un bloqueo y la guía. “Ponle todo al primer lanzamiento porque después te va a ser muy difícil seguir”. No puede siquiera calentar como debe. Trata de hacerlo tirando los zapatos contra la pared. Todo para ese disparo.

Sentada, tranquila, lee en las miradas de sus principales rivales lo siguiente: A esta muchacha le ha caído el mundo arriba. Son Ruth Fuchs, de la RDA, as de Munich 1972 y Montreal 1976, dueña de la marca del clásico con 65.94; y la soviética Tatiana Biryulina, plusmarquista del orbe. La Colón será la décima en actuar. Le toca. Se siente bien en la carrera de impulso. El dardo está volando. ¡Jonronazo de 68.40, adiós al récord olímpico! Ahora el mundo les cae encima a las citadas oponentes, tanto que se van sin preseas., mientras la victoriosa se convierte en la primera campeona olímpica iberolatinoamericana.

Victoria nuestra y de la mestiza de Baracoa, de Guantánamo, de Cuba, con sangre africana, aborigen e hispana en sus venas. Y la generosa de su bisabuelo, el comandante mambí Félix Ruenes, participante de la Guerra de los Diez Años y la organizada por el Apóstol; también cuidó de José Martí y de Máximo Gómez y los condujo, durante la Guerra Necesaria, a la reunión con Antonio Maceo. Como escribió Oscar Sánchez en magnífica crónica publicada en Granma: “Esa misión y su trascendencia pasaron de generación a generación en su familia: su nieta se hizo maestra; la biznieta, como él, cumplió y llenó de gloria a Cuba...”

En la hoja de triunfos de María Caridad se agregan dos doradas y una de plata panamericanas, tres y una de los Centrocaribes, con el superior lanzamiento con el modelo antes del cambio: 67 metros en Santiago de los Caballeros1986, bronce en una Copa Mundial y en una Universiada. Vale contar otros traumatismos sufridos, pese a estar por debajo del que por poco le roba el gran laurel: en el tobillo, en la mano derecha, una jabalina clavada en el muslo izquierdo, bien atendidos en el Frank País.    
 
Recién nos llena de dicha y sano orgullo con su merecida elección a la alta cima del Comité Olímpico Internacional. En su pecho crece el de todos sus compatriotas. ¿Cómo no brindar estas líneas de sencillo homenaje a pedidos de sus compañeros de la sección de deporte de la Unión de Historiadores de Cuba, a una historiadora que hizo historia y en cada entrevista dada, cada relato, con cada anécdota que nos cuenta, nos hace vibrar de historia?

Es innegable su gran aporte personal en su desarrollo, sus sacrificios, incluso algún choque con lo mal hecho, con incomprensiones, tristezas inesperadas.- ¿quién no- y siempre ha seguido adelante con el amor por la Revolución y la humanidad  en plano esencial. Ha sido delegada del Poder Popular, madrina de centros escolares, funcionaria, vicepresidenta del Equipo Nacional de Historia del Deporte, miembro que honra la Unión de Historiadores de Cuba en su rama de deportes...

Era un motorcito como le decían, mas le hubiera sido harto dificultoso llegar a dónde ha llegado sin este proceso que derrumbó el muro que separaba a las masas de la cultura física. Primero, desde la Dirección General de Deportes, con el capitán rebelde  Felipe Guerra Matos al frente: creadora de las bases encontradas por el Instituto de Deporte, Educación Física y Recreación y sus organismos anexos, entre ellos las escuelas y la medicina deportiva disfrutadas por la campeona.

El Inder desde el 23 febrero de 1962  llevó el pensamiento del Comandante  en Jefe, en tanto el ámbito, a la vida, entonces con la dirección de José Llanusa y un grupo de destacados forjadores. Lo mejor de ellos ha sido heredado, en etapa muy compleja, por el actual movimiento atlético. El  II Simposio de Historia del Deporte, programado por los historiadores del ámbito de las lides del músculo para febrero de 2021, estará precisamente dedicado a ese aniversario y al papel de Cuba en los Juegos Olímpicos. Y... ¡Felicidades María Caridad Colón! Gracias por tu hermosa existencia.

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