DE LA HISTORIA DEPORTIVA: Acompáñenme a la maravillosa fiesta de la primavera humana

DE LA HISTORIA DEPORTIVA: Acompáñenme a la maravillosa fiesta de la primavera humana
Fecha de publicación: 
24 Febrero 2024
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El título de este escrito parte de una reflexión del renovador de los Juegos Olímpicos cuando los llamó en sus Memorias: "...auténtica fiesta cuadrienal de la primavera humana, la fiesta de los esfuerzos apasionados, de las ambiciones múltiples y de todas las formas de actividad juvenil de cada generación cuando aparece en el umbral de la vida".

Vamos a vivirlas en las diversas etapas: síganme. Claro, escogeremos páginas apetitosas y las ligaremos al pensamiento de Pierre de Coubertin.

Los llevaré en esta ocasión a la justa de Los Ángeles 1932, directos a la pista del estadio Coliseum. La final de los 10 000 metros planos está al empezar. Y en ella se van a batir los colosos del momento en la distancia. Los expertos han colocado la palabra favoritos junto a los fineses Volman Iso-Hollo y Lauri Virtanen quienes piensan ser dignos herederos de los compatriotas Nurmi y Ritola, estrellas de las magnas citas. Pero está el polaco Janusz Kusocinsky. No especulo más: ¡arrancaron…!

El de Polonia toma la delantera. Los de Finlandia no se quedan atrás en las zancadas. Los 6 000 metros. El escapado y el dúo de perseguidores no están muy separados. Un momento... Volman aprieta el paso. Vaya, el ritmo de su coterráneo ha comenzado a descender. Janusz sí acepta el reto. Sigue al frente. Iso- Hollo ataca otra vez en la vuelta 17. Fracasa. Se rezaga aún más. La última vuelta del polaco es rapidísima. Su principal contrario ni siquiera intenta alcanzarlo: se ha conformado con el galardón plateado. El bronce será para Lauri.
 
Acerquémonos al as. ¡Qué clase de actuación! Con 30: 11. 4 ha roto el récord olímpico y... ¡mi madre, se ha quitado el calzado y su pie izquierdo sangra copiosamente! A las preguntas responde: "Desde la mutad de la carrera me dolía mucho. Pero tenía que aguantar: más me hubiera dolido perder". Hacia la cura médica va cojeando, ayudado por dos compañeros, con una dicha muy superior al dolor y el sangramiento de su pie.

Recordemos entonces la siguiente opinión de Pierre: "Si alguien me pidiera la receta para olimpiarse, le diría: La primera condición es estar alegre". Añadió tres años después en un discurso: "El día en que el deportista deje de considerar por encima de todo la alegría de su propio esfuerzo y la embriaguez de poder y equilibrio corporal que de él deriva, el día en que se deje dominar por las consideraciones de vanidad o de interés, ese día su ideal se acabará y el valor pedagógico de este ideal, si se puede emplear esta expresión, disminuiría irremediablemente".
 
Hacia 2024. Recién hemos disfrutado en peloteros de nuestra Liga Élite, una ética a la altura de la mostrada por Kusocinsky; tan heroicos han sido como aquel fondista. Casanovas, Cepeda, el Grillo..., a la vanguardia de quienes se mantuvieron en el combate a pesar de laceraciones; la más grave, al ser espiritual, la del primero. ¡Qué amor y respeto por el deporte, por el equipo que defienden, por los aficionados! Coubertin estaría muy contento con ellos y diría: son olímpicos de verdad.
 
Retorno a 1932. Por cierto, Iso- Hollo campeonó en los 3 000 con obstáculos, pero una mala jugada de la vida, en realidad un error organizativo, lo golpeó. Mas no se debe ingerir por rico que sea todo de un viaje, como dice un amigo mío. Poco a poco sabe mejor y es más duradero. En algún texto próximo ahondaremos en el caso.
    
Mientras, volvamos a Atenas 1896. La burla corre por las gradas. El estadounidense Robert Garrett se inscribió en la contienda del disco, ¡sin haberlo lanzado nunca! En sus dos primeros intentos los envíos vuelan hacia unos pocos metros.

Los griegos Panagiotis Paraskevoupolos y Solirios Versis ya se ven premiados con la corona y el subtítulo con 28.895 y 28.78, respectivamente.

Última oportunidad del osado. Ahora al impulso de los fuertes brazos, le agregó algo, aunque rústico, el de las piernas, como ha visto hacer... Silencio en la instalación. El implemento vuela alto. Cae lejos, tanto que llega a 29. 15 metros. El que ríe último ríe mejor, puede decir Garrett. Para completar, logra también ser el mejor en la bala con 11.22, y en salto alto (1.65) y largo (6.18) terminó segundo.

 

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