Danza clásica de Alberto Méndez, estilo de alto nivel estético

Danza clásica de Alberto Méndez, estilo de alto nivel estético
Fecha de publicación: 
8 Abril 2024
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 estilo de alto nivel estético
La Habana, 8 abr (Prensa Latina) De alto nivel estético como si se tratara de poseer pies de ángel, así se considera el estilo de la danza ejecutada desde sus inicios por el bailarín cubano Alberto Méndez, quien celebra hoy 85 años de edad.

Coreógrafo, además, Premio Nacional de Danza (2004), Méndez formó parte del elenco del Ballet Nacional de Cuba (BNC), alcanzando el rango de Primer Bailarín, conocedor de danza a través de filmes musicales.

Méndez nació en 1939 en un ambiente rural en la occidental provincia cubana de Pinar del Río. Al terminar sus estudios secundarios 20 años después, matriculó arquitectura en la Universidad de La Habana, pero inmediatamente asistió a una audición para formar el Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba, dirigido por el maestro Ramiro Guerra.

Por su preparación deportiva fue aceptado y debutó en la función fundacional del Conjunto Nacional de Danza Moderna, actualmente Danza Contemporánea de Cuba.

Encarnó los protagónicos en los ballet Mambí y Mulato durante el inicio de la danza moderna cubana y, al mismo tiempo, matriculó en la Academia de Ballet Alicia Alonso.

Méndez pasó a integrar en 1960 el elenco del BNC bajo la guía de Alicia y Fernando Alonso, Azari Plisetski y otros reconocidos profesores, y a finales de la década del 60 del pasado siglo alcanzó el rango de Primer Bailarín de la compañía en la cual permaneció hasta 1999.

Interpretó roles centrales en los ballet El lago de los cisnes, Giselle, Coppelia, La fille mal gardée, La bella durmiente del bosque, La bayadera, Don Quijote.

En las piezas Tema y variaciones, de Balanchine; Las sílfides, de Fokine; Carmen, de Alberto Alonso; Bach X 11 = 4 X A, de José Parés y Mascarada, de Anna Leontieva.

En 1968 Méndez tuvo un paso breve por el Ballet de Camagüey, en el que preparó algunas coreografías del repertorio tradicional.

De regreso a la capital cubana lo nombraron primer bailarín demi-caractere, y desde esta categoría artística creó modelos interpretativos en los roles de Mamá Simona, en La fille mal gardée, Hilarión, en Giselle, Carabosse, en La bella durmiente del bosque y el doctor Coppélius (verdadera creación), en Coppelia.

Su carrera coreográfica se inició en 1970 con el ballet Plásmasis, música de S. Fernández Barroso, que obtuvo el Primer Premio en el Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria, galardón recibido también en 1974 y 1976 por sus obras El río y el bosque (collage) y Paso a dos, ambas con música de Pi Mangiagalli.

En cuanto a su ballet Muñecos, con composición musical de Rembert Egües, obtuvo en 1978 el Premio de Coreografía en el Concurso Internacional de Ballet de Japón, y el Premio Nina Verchinina en el Brasil, en 1984.

Durante sus años de vida en la danza recorrió Europa, Asia y América; creó obras para las estrellas Carla Fracci, Fernando Bujones, Rudolf Nureyev; también para el Gran Teatro de Varsovia, la Scalla de Milán, las Arenas de Verona, el Ballet de San Juan de Puerto Rico y la Compañía Nacional de Danza de México.

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) le confirió el Primer Premio de su Concurso de Coreografía en varias ocasiones.

Otras creaciones importantes para el BNC son Del XVI al XX, música de Britten (1972); Tarde en la siesta, música Ernesto Lecuona (1973); Paso a tres, música Manuel Mauri (1976); Doña Rosita, Música C. Álvarez y A escena, música Joaquín Rodrigo (1980).

También las obras Mal de ángeles, un ballet sin argumento, música A. Scriabin (1994); Des-ahogo barroco, música varios (1994); …luego existo, música Stravinski (1996); Yurisleidi o La muchacha de los ojos color del sueño, música de varios autores (1998), Romeo y Julieta, música Prokofiev, y El humo y la gloria, música José María Vitier (1999).

Creó piezas para Alicia Alonso, entre ellas, Nos veremos ayer noche, Margarita o una coreografía especialmente para el encuentro en la escena de Alonso y el bailarín español Antonio Gades (1978).

Méndez, como coreógrafo es autor de La dama de las camelias, para Carla Fracci y el Teatro San Carlo de Nápoles (1982).

En 1970 creó su Ópera prima Plásmasis y obtuvo con ella el primer premio de coreografía en el V Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria. Su carrera en el campo de la creación contempla más de 80 obras para la prestigiosa compañía cubana, así como para instituciones danzarias y teatrales, tanto en Cuba, como en el extranjero.

Algunas de estas últimas son Tarde en la siesta, El río y el bosque, Muñecos, Rara avis y Después del diluvio.

Siendo coreógrafo residente del BNC simultaneó su trabajo con los de profesor y coreógrafo de la Escuela Nacional de Ballet.

Entre los reconocimientos recibidos por Alberto Méndez se encuentran el mencionado Premio Nacional de Danza, Premio Anual del Gran Teatro de La Habana (1994), la Distinción por la Cultura Nacional otorgada por el Ministerio de Cultura de Cuba (1981).

La Orden Félix Varela de Primer Grado (1999), otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba y varios primeros premios de coreografía de la Uneac y de otros concursos en Japón y Bulgaria.

Este reconocido primer bailarín cubano está los creadores más importantes de la Escuela Cubana de Ballet y como coreógrafo del Ballet contemporáneo a nivel internacional.

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