Charlas sobre mi embarazo: hijos de amor y discordia 

Charlas sobre mi embarazo: hijos de amor y discordia 
Fecha de publicación: 
4 Agosto 2023
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Si bien el embarazo es el resultado de una combinación exquisita química y biológicamente hablando entre hombre y mujer, puesto que el espermatozoide debe unirse al óvulo, no es menos cierto que la letra A no siempre se queda unida a la B, y se pierde el triángulo isósceles que se formaría con la C.

Ya sea mamá + papá, que es a lo que convencionalmente estamos acostumbrados, mamá + mamá o papá + papá, lo esencial es que las dos partes decididas a reproducirse y a ser tutores responsables del nuevo miembro de la familia se mantengan en concordancia y unidas para un mejor desarrollo y estabilidad emocional del niño.

Hoy hablaremos una vez más acerca del embarazo como ya hemos hecho semanas atrás con los textos: Charlas sobre mi embarazo: las primeras semanas y Charlas sobre mi embarazo: mi estancia en el hogar materno, líneas que cuentan mis vivencias y emociones, y seguramente también la de otras madres y familias que apostaron por el amor.

Durante mi estancia en el hogar materno y el hospital conocí a varias embarazadas y familias. Mientras transcurrían días y semanas y yo permanecía en el mismo cuarto y la misma cama, la del frente cambiaba de inquilina y así llegué a conocer a más de siete gestantes, con las que hoy día mantengo comunicación, y con una especial logré una buena amistad.

Muchachas diversas en cuanto a edad, nivel escolar, creencias religiosas, y entre tantas parejas y familias pude entender lo importante que es construir una relación de pareja sólida resistente a embarazos e hijos, pues no todas aguantaron los primeros temblores de aquellos nueve meses, ni a los de las primeras semanas de noches de lactancia materna, desvelos y llantos.  

“La maternidad es algo especial, pero no es menos cierto que si entre dos es difícil y agotador, llevarlo solo por parte de la madre o el padre te sobrecarga de una forma única. En la madrugada, por ejemplo, no es lo mismo cuidar al bebe entre los dos, pues cuando uno lo hace el otro puede seguir descansando”, me confiesa una de estas madres que prefiere permanecer en anonimato.

Añadió, “no todos los padres separados son igual de comprometidos con sus hijos. Te imaginas que sobre ti recaiga únicamente la responsabilidad de su desarrollo, de enseñarles a hablar, comer, caminar, que en las noches de catarro y fiebre la angustia, inseguridad y preocupación te lleven de la mano cuando el termómetro no baja de 38 y las horas pasan”.

Otra de las puérperas entrevistadas admitió que la separación con su pareja cuando su bebé tenía unos cinco meses fue un golpe muy duro. Tuvo que regresar a la casa de sus padres, donde en muy poco espacio se tuvieron que reorganizar varias generaciones de la familia por el bien y la tranquilidad del bebé, que ya no podrá tener una vida de mamá, papá y nene juntos. 

Esta muchacha nos comenta que ser madre divorciada es un gran desafío, sin embargo, no todos los padres por estar separados se desentienden de sus hijos. “Tampoco es algo imposible de sobrellevar”, manifiesta. Aunque lamenta al ser hija y víctima de padres divorciados, su hijo tenga la misma “suerte” de no convivir bajo el mismo techo con sus padres en amor y concordia. 

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