bebidas no

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Fecha de publicación: 
2 Octubre 2013
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bebidas adolescentesLa escena me impactó y no porque yo viva en Marte, sino precisamente porque tengo los pies bien puestos en la Tierra y dos hijos a los que les falta una década para tener la edad de estos muchachos, así que decidí poner mis barbas en remojo y alertar sobre un fenómeno todavía incipiente en Cuba, pero mucho más peligroso de lo que algunos padres creen: el consumo de bebidas alcohólicas en menores de edad.

Las fotos corresponden a unos carnavales cubanos de este verano, no es el punto cuáles, pero sí vale «salvar» la reputación de las grandes ciudades diciendo que no sucedió en la capital, sino en una provincia del interior del país, o sea, lamento subrayar que la gran y antigua preocupación de los habaneros por lo que sucede, por ejemplo, en la Avenida G, la compartimos, o debemos hacerlo, todos los cubanos con sentido común.

Y es que ciertos problemas no se eliminan por decreto, piden a gritos la participación social, el compromiso de los sujetos, la disciplina social, y no es el mismo «teque», o sí, lo es, pero no le falta razón porque en Cuba las leyes son claras y terminantes respecto a venderle o facilitarle este tipo de bebidas a los niños y está prohibido expendérselas en establecimientos gastronómicos, centros recreativos, etc., sin embargo, alguien se las vendió a este grupo de las fotos o les hizo «el favor» de comprársela o, aún peor, sus propios padres se la proporcionaron.

Sobre las víctimas

Niños consumiendo bebidas alcohólicas en una fiesta popular ¿Dónde están los padres?Vamos por partes entonces, porque en este drama de la vida real las víctimas y los villanos no deben confundirse. Los niños, es cierto, se portaron mal, pero a la luz de los criterios de la doctora Ana Baños, especialista en Pediatría, ellos son las víctimas.

«En estos momentos se está viendo un alza, un incremento de la ingestión de bebidas alcohólicas en adolescentes. Las niñas comienzan la adolescencia más o menos a los diez años y los varones alrededor de los doce, las hembras son más precoces, pero en general, en cuanto dan el salto a la secundaria, nadie está exento de que sus hijos consuman bebidas alcohólicas, de modo que todos como padres debemos estar alertas.

«Estamos hablando de niños, porque la edad pediátrica es 18 años, 11 meses y 29 días y el alcohol tiene un problema, lo primero es la euforia, lo segundo es el embotamiento de los sentidos con la somnolencia, y puede ocurrir cualquier cosa en ese momento, pero también los menores son altamente sensibles a bajar los niveles de glicemia, pueden sufrir una hipoglicemia brutal, de hecho ya en los niños ni siquiera se indica el famoso alcohol antipirético, porque llegaban a consulta más decaídos de lo que correspondía realmente a su padecimiento y enmascaraba el cuadro clínico, ya se dan los baños de agua sola, no se les da alcohol precisamente para evitar que a través de la piel absorban el alcohol, imagínate cuando lo ingieren y comienza ese hígado que está inmaduro a tratar de metabolizar todo eso. La hipoglicemia es temible, porque del sueño caen en la inconsciencia y de esa no regresan, es mortal.

«Además, el riesgo aumenta en niños que padecen enfermedades crónicas no trasmisibles que llevan un tratamiento de forma permanente con determinados medicamentos como antihistamínicos, esteroides, psicofármacos, cualquier tipo de plan para temas hormonales, consumir alcohol es fatal».

altA estos muchachos los sorprendió la cámara de mi celular con un «planchao», el cual llevaban con malogrado disimulo, cierta discreción podría decirse, pero a otros, aún más pequeños, los he visto ser invitados por sus padres a probar la cerveza, o mojar el dedito en un trago y probarlo, generalmente sucede con los varones, mientras se vanaglorian frente a familiares y amigos de la precoz hombría de sus hijos. Para esos también tengo noticias: el chiste puede costarles muy caro y no lo digo yo, sino una profesional con décadas de experiencia:

«Ningún nivel de alcohol, ninguna cantidad, es aceptable en los niños, de hecho, en edad pediátrica, que te explicaba llega hasta los 18 años, no se receta ningún medicamento que contenga alcohol. En pediatría es intolerante cualquier grado de alcohol, porque es muy alto el riesgo del coma hipoglicémico, además de la posibilidad de hacer una insuficiencia hepática, un sangrado cerebral, hemorragias y microhemorragias».

Eso sin contar que numerosos estudios plantean que los niños y adolescentes que consumen alcohol tempranamente son más propensos a desarrollar adicción en el futuro a esa y otras drogas más fuertes. La Dra. Baños nos llama la atención sobre otro aspecto:

«No se trata solo de la repercusión física, de los trastornos metabólicos que sufren los muchachitos o muchachitas que consumen bebidas alcohólicas o cualquier otro tipo de droga, es muy importante también la repercusión social y psicológica, pues el comportamiento es fuera de control, la violencia física y verbal, el abuso entre ellos mismos o de algún adulto que puede, aprovechando las condiciones en que están, abusar de ellos».

Sobre los villanos

Este es el punto en que nos toca hablar sobre los villanos, aquellos que, malintencionada o ingenuamente, se convierten en «el malo» de esta tristemente repetida película. Sea por malicia, por irresponsabilidad o por descuido, para los adultos que propician o consienten el consumo de alcohol en menores de edad las leyes cubanas prevén sanciones, las cuales se pueden consultar on line en la Gaceta Oficial de la República.

Varios artículos incluidos en el TÍTULO XI: «Delitos contra el normal desarrollo de las Relaciones Sexuales y contra la Familia, la Infancia y la Juventud», establecen penas incluso de privación de libertad para quienes incurran en lo que, alto y claro, el estado y la sociedad cubana consideran delito, aunque algunos individuos los dejen pasar con indolencia, lo cual, por cierto, también está penado por la ley:

«Se sanciona con privación de libertad de dos a cinco años al que con noticias de que un menor sujeto a su potestad, guarda o cuidado se dedica al uso o consumo de drogas, estupefacientes, sustancias sicotrópicas u otras de efectos similares (…) lo consienta o no lo impida o no ponga el hecho en conocimiento de las autoridades».

Penas similares se estipulan para «El que induzca a una persona menor de 16 años de edad a (…) ingerir habitualmente bebidas alcohólicas». Además, las disposiciones complementarias establecen que a los ascendientes, tutores o guardadores que incurran en los delitos mencionados «en la persona de sus respectivos descendientes, pupilos o menores a su cuidado, además de la sanción señalada en cada caso, se les priva o suspende temporalmente de los derechos derivados de la relación paterno-filial o tutelar».

Sobre el final

Las causas por las que un adolescente consume alcohol son disímiles y van desde factores hereditarios, ejemplos familiares, hasta la necesidad de ser aceptados por su grupo, la cual se convierte en la prioridad durante esta etapa de la vida. Sin embargo, las consecuencias, en cualquiera de esos casos, son las mismas y demasiado dolorosas como para quedarnos con los brazos cruzados.

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