Escuelas de Miami-Dade: Entre policías os veré

Escuelas de Miami-Dade: Entre policías os veré
Fecha de publicación: 
8 Enero 2013
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El cuarto mayor distrito escolar de Estados Unidos, Miami-Dade, tiene su propia policía y ahora trama celebrar una reunión en la que participen los encargados de la seguridad escolar.

La denominan “cumbre” porque esperan a los 35 alcaldes de sus localidades, a representantes de los departamentos policíacos del condado y de los distritos escolares, así como a otros funcionarios.

¿Quién convocó para tal encuentro dedicado exclusivamente a ese tipo de seguridad?  El alcalde Carlos Giménez y el superintendente escolar Alberto M. Carlvalho.

He ahí otro reflejo del impacto que provocó  la más cercana masacre en una escuela primaria de Connecticut donde fueron asesinados a tiros 20 niños y 6 adultos.

El lunes último regresaron a las aulas los más de 345 000 alumnos de las escuelas públicas del distrito Miami-Dade, ausentes por vacaciones desde mediados de diciembre.

Sus padres recibieron un mensaje del superintendente Carlvalho donde les prometió que la seguridad de los planteles continuará siendo “una prioridad” para él y los demás funcionarios del sector.

Por eso, reveló, las nuevas cifras de dinero que se obtengan irán a la colocación de más cámaras de vigilancia en los colegios y a situar detectores de metales en puertas de acceso a sus inmuebles.

El propio alcalde Carlos Gutiérrez confirmó a la prensa que, en el caso específico de la ciudad de Miami, “efectivamente los policías están en función de respaldar a los guardias de las escuelas”.

No obstante, durante 2012 su distrito ganó por unanimidad el premio Broad Prize for Urban Education, uno de los principales galardones en el terreno educativo que otorgan en Estados Unidos.

Sin embargo, al superintendente Carlvalho muy a pesar suyo se le escapó una verdad cuando afirmó que los estudiantes que no se sienten seguros en las escuelas “no pueden aprender”.

Y no se trata solo de la inseguridad porque en cualquier momento un desajustado mental irrumpa en sus aulas, bibliotecas, pasillos o cafeterías y los acribille a balazos.

Junto a ello existe otra calamidad, muy familiar en Miami-Dade, que conforman los recortes presupuestarios a las escuelas, la reducción de maestros y la desaparición de programas vinculados a la docencia.

A ese inventario se suma ahora la conversión de centros educacionales de ese territorio en algo cada vez más parecido a un gran almacén de muchachos rodeados de policías.

Por esta y otras razones se agota el discurso del gobierno de Estados Unidos, debido a que se va apagando la credibilidad de sus cantos a la democracia y la libertad.

Una prueba radica, por ejemplo, en que ni siquiera movilizando a toda su policía lograrán controlar la locura que se está apoderando de muchas de sus escuelas.

La solución existe pero no son capaces de hacerla suya, porque tendrían que revisar a fondo la manera en que sus gobernantes conducen la sociedad y su política exterior.

Pero no están autorizados por los verdaderos dueños del país, hoy también sobresaltados por vaticinios que llegan desde Europa y su propio patio, donde les corroboran un hondo e inevitable desgaste. hondo su inevitable y peligroso desgaste.

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