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Seguramente que muchos opinaremos que no era para tanto, que un ejecutivo de una nación no tiene responsabilidad en el hundimiento de una nave de pasajeros que ni era suya ni estaba bajo su mando directo, pero el primer ministro de Corea del Sur, Chung Hong-Won, ha dado al mundo una clase magistral de civismo. Piensa que se equivocó, que obró mal o dejó que otros lo hicieran, y no trata de encubrir su fallo, lo enfrenta y renuncia a su alto cargo que tal vez se convierta en un “suicidio” político. <br />Otro que decidió no seguir con el peso sobre sí de la muerte o desaparición de tantos de sus alumnos en el naufragio del ferry, a los que había invitado él mismo a dar el viaje que resultó fatal, fue el director de la escuela donde asistían las víctimas, que se privó de la vida, sin dudas avergonzado consigo mismo, aunque no hubiera sido directamente responsable de las pérdidas humanas.<br />¡Qué diferente actitud, si todo fue como nos ha contado la prensa, la del comandante de la nave y la tripulación que cobardemente abandonaron a los pasajeros a su suerte! ¿Podrán alguna vez en sus vidas hacer la paz con sus conciencias?
27 Abril 2014, 7:04 pm











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