DIARIO DEL FESTIVAL: Mijaín es Cuba

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DIARIO DEL FESTIVAL: Mijaín es Cuba
Fecha de publicación: 
7 Diciembre 2025
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La presentación de Mijaín, el documental sobre el más célebre deportista cubano en lo que va de siglo será un acontecimiento. Es previsible que la obra genere grandes expectativas, pero lo ocurrido en su más reciente presentación habanera confirmó que no se trataba de una simple curiosidad cinéfila, sino de un acontecimiento cultural y emocional. El filme, dirigido por Rolando Almirante, Ángel Alderete y Héctor Villar, se adentra en la entraña humana de una hazaña que estremeció al país entero: la conquista de la quinta medalla de oro olímpica de Mijaín López, un hito que ya forma parte de la memoria colectiva.

Reseñas publicadas por varios medios de comunicación resaltan que la sinopsis oficial del largometraje es contundente: el seguimiento al camino hacia París 2024, entre el rigor del entrenamiento, las tensiones del equipo y los recuerdos de su natal Herradura. Pero la película va más allá de los hechos: consigue que el espectador acceda a las interioridades de una proeza deportiva y a las emociones que la acompañaron. En el Festival, ese presentimiento se confirmó: Mijaín interpela, conmueve y, sobre todo, humaniza.

Lo hace gracias a una estructura narrativa no cronológica, un “montaje muy tarantinesco”, según Almirante, que permite recorrer distintos momentos de la vida del campeón sin seguir un hilo temporal lineal. Esa libertad en la edición otorga frescura y dinamismo a un relato que transita por París, Herradura, la Ciénaga de Zapata e incluso la ciudad búlgara de Teteven, donde el atleta completó su preparación final.

Al saltar entre estos espacios, la película revela no solo al deportista excepcional, sino al hombre sensible, austero y luminoso que subyace bajo el mito.

Uno de los grandes valores del documental radica precisamente en ese desmitificar respetuoso. Villar, que ha presenciado los cinco triunfos olímpicos de Mijaín, asegura que la intención nunca fue construir una hagiografía, sino mostrar “el brillo de la humildad” de un hombre que, pese a los títulos, continúa siendo hijo de su pueblo.

Las declaraciones de su madre, Leonor Núñez –“Mamita”–, espontáneas y profundamente afectivas, añaden una dimensión entrañable que casi la convierte en coprotagonista. También es notable la presencia espiritual de su padre, Bartolo, evocada con delicadeza y hondura.

El filme captura, además, momentos irrepetibles del proceso competitivo. La filmación del último combate tiene una carga extraordinaria: con equipos simultáneos en París, Herradura y la Ciénaga de Zapata, los realizadores describen la sensación de que “el tiempo se detuvo”.

Las imágenes a nivel de colchón dan al espectador la ilusión de estar dentro mismo del combate. El testimonio de Alderete –quien confesó que, pese a haber estado en zonas de guerra, nunca le había temblado la mano como ese día– evidencia la intensidad del momento registrado.

La dimensión colectiva de la hazaña también ocupa un lugar central. La reacción del público cubano, descrita como una energía desbordante que incluso justificó algún exceso de los realizadores, es un recordatorio de cuánto significó para el país la quinta medalla consecutiva de Mijaín, un logro sin precedentes en la historia olímpica.

Mijaín, más que un documental deportivo, es un retrato íntimo, un viaje emocional y una afirmación de la grandeza humana que puede encontrarse en la sencillez. La obra confirma que detrás de cada medalla hay sacrificios compartidos, territorios afectivos, influencias invisibles, dolores y certezas. 

El filme se presentará este lunes, a las 12:30 p.m., en el cine 23 y 12.

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