lunes, 28 julio 2014, 00:12
Miércoles, 07 Noviembre 2012 07:12

Elecciones en Estados Unidos: No ganó lo peor

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Con cierto alivio y sin gran optimismo fue recibida la noticia del triunfo de Barack Obama en las elecciones generales de ayer en Estados Unidos.



Con cierto alivio y sin gran optimismo fue recibida la noticia del triunfo de Barack Obama en las elecciones generales de ayer en Estados Unidos.

Frente a él, como es sabido, competía Mitt Romney, una figura republicana muy próxima al neonazi Tea-Party y apegada al sector más negativo del Congreso y de la comunidad cubana anclada en la Florida.

Ello requerirá un análisis más amplio en los próximos días, pero ahora, por su significado, no deben pasar inadvertidas las nuevas menciones hechas allí a posibilidades de fraude.

En las elecciones presidenciales de este 6 de noviembre en Estados Unidos no descartaron la posibilidad de que llegasen a ocurrir fraudes, tal como sucedió en las de 2000 y 2004.

El periódico de mayor circulación en ese país, USA-Today, reveló apoyado en investigaciones que unos tres millones de personas fueron inscritas al mismo tiempo en dos o tres estados.

También subrayó que alrededor de dos millones de electores registrados para votar este martes habían fallecido con anterioridad.

Una valoración del Centro de Investigaciones Pew, alertó que  estos comicios presidenciales podían ser objeto de “fraude impune”, debido a la anarquía reinante en sus controles electorales.

El Pew, con sede en Washington, también lamentó que solo han sido presentadas 10 acusaciones contra personas mezcladas al escandaloso fraude que en 2000 impuso a George W. Bush en la Casa Blanca.

Algunos recordaron que en esa oportunidad este último supuestamente  ganó la Florida con solo 537 sufragios de ventaja entre varios millones de votantes.

Uno de los mejores análisis sobre aquel espectáculo estuvo en manos de un periodista de la BBC de Londres, Gregg Palast, luego que hizo una extensa indagación respecto a lo sucedido.

Gregg escribió un libro titulado The Best Democracy Can Buy (la mejor democracia que el dinero puede comprar), obra que hasta The New York Times valoró como un best seller desde su presentación en marzo de 2003.

Fueron tan sucias aquellas elecciones que cinco importantes órganos periodísticos de Estados Unidos solicitaron al Centro Nacional de Investigaciones de Opinión el examen de 180 000 boletas usadas en los 67 condados de la Florida rechazadas por defectuosas.

Los demandantes fueron The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, la cadena televisiva CNN y la agencia noticiosa Associated Press (AP).

Explicaron que su intención era “establecer qué pasó con esos sufragios”, pero el Partido Republicano desaprobó la idea con el curioso argumento de que podía minar la autoridad del Presidente.

Ayer cuando apenas habían finalizado los comicios generales de este martes ya se reportaba la existencia de unas 35 000 quejas por anomalías de distinto signo.

No en balde, antes los dos partidos contrataron abogados en previsión de fraudes, algo que hizo recordar el año 2 000 cuando fue necesario acudir al Tribunal Supremo para dirimir la elección.

La asistencia jurídica a Obama estuvo presidida ahora por Robert Bauer, ex abogado de la Casa Blanca, y la de Mitt Romney por Benjamín Gingsberg, principal asesor de Bush en 2 000 y 2004.

En ese último año el periódico La Jornada desplegó un titular que decía: “hallan pruebas de fraude en Ohio, donde se definió el triunfo de Bush”.

Por aquellos días, última semana de diciembre, el reverendo Jesse Jackson declaró que si ello hubiese ocurrido en Sudáfrica, Haití, México o Iraq, sería calificado como “una verdadera farsa”.

Ahora sobre lo acontecido ayer observadores llegaron a opinar en Washington que tantas intrincadas situaciones podrían dificultar la identificación del ganador, que finalmente, para disgusto de lo peor,  resultó Obama.

Visto 1526 veces Modificado por última vez en Jueves, 08 Noviembre 2012 07:17

Medios

Millones de estadounidenses hacen largas colas para poder votar y elegir al próximo presidente. Pero esto no parece ser tan grave en comparación con múltiples informes de máquinas rotas.

Ahora que ya estamos llegando al epílogo del show electoral en Estados Unidos podemos decir que, cualquiera que sea su resultado, en nada cambiará para bien del pueblo norteamericano y, si acaso, alguna que otra medida pudiera paliar en algo la situación de quienes menos tienen, la inmensa mayoría. Sobran los ejemplos de ello.

Sea Mitt Romney o sea Barack Obama, el tercero y último debate entre ambos candidatos a la presidencia de EE.UU. sobre política exterior ha mostrado que poca o ninguna diferencia hay entre los dos en esta materia: Washington continuará con su política de guerra destinada a dominar el mundo entero y con las políticas internas necesarias para ello.

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