Infamias monroístas contra Latinoamérica
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La doctrina Monroe fue un pilar de la política exterior de EE.UU. durante décadas. Ilustración tomada de la BBC
Estados Unidos ha estado colocando a sus peones convenientemente en América Latina para hacerle más fácil su labor de zapa, con el fin de conseguir tanto la presencia militar, como también los recursos naturales.
No es algo nuevo, ya tiene siglos, es la Doctrina Monroe de toda la vida, que ahora arrecia su presión, para frenar la influencia de los BRICS e impedir sus negocios en la región.
Mientras el melenudo presidente de Argentina, Javier Milei, pondera a su amo norteamericano, Donald Trump, y la política genocida del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, contra el pueblo palestino, el mandatario estadounidense impone aranceles del 50% a las importaciones brasileñas, alegando falsedades de que "las políticas, prácticas y acciones del gobierno de Brasil amenazan la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos", por lo que su Administración declara una "emergencia nacional con respecto a dicha amenaza".
Además, acusa a miembros del gobierno brasileño de "infringir" la libertad de expresión y "violar derechos humanos", llegando a lo que verdaderamente le dolió: la prisión domiciliaria a uno de sus favoritos, el expresidente Jair Bolsonaro, por asociación delictiva y golpe de Estado.
Además, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro incluyó al juez del Tribunal Supremo Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, en su lista de sanciones, días después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ordenara retirar la visa al juez y a sus allegados, incluidos sus familiares.
Lo anterior se inserta en el marco de una campaña que, en las últimas semanas, el Departamento de Estado ha desplegado, a través de sus embajadas, en países ideológicamente contrarios a Washington, incluidos Colombia, Cuba y Venezuela.
Colombia vuelve a descollar en la política contra el expansionismo de EE.UU. al enjuiciar, condenar y llevar a una prisión domiciliaria de 12 años a uno de los favoritos de Rubio y la gusanera variopinta de Miami, el ex presidente Álvaro Uribe -algo inédito- por culpable de los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal, lo cual abre la esperanza acerca de la posibilidad que responda por los miles de asesinatos de personas inocentes cometidos durante su gobierno.
LÓGICA IMPERIAL
La campaña de presión estadounidense se inscribe en una lógica bajo la cual Latinoamérica representa una fuente de recursos naturales que Washington precisa, como señalamos antes.
Así, dependiendo de la necesidad económica, el país norteamericano construirá alguna excusa para castigar y extorsionar a los distintos países de la región.
Por eso, siempre que vemos un posicionamiento de Estados Unidos respecto a una política interna o una declaración de que un país es terrorista o de que un presidente no es legítimo, siempre hay que preguntarse: ¿cuál será el recurso natural que está detrás de esa injerencia política?
Además, estas excusas le sirven al país norteamericano como una estrategia para el futuro, en caso de que requiera justificar una invasión militar, y por eso va armando esa narrativa.
La presión del país norteamericano contra Brasil se relaciona con la influencia de China —el principal rival económico de Washington— en Suramérica.
La intromisión en los asuntos internos del país latinoamericano busca imponer una negociación muy unilateral y muy injusta, no es una negociación entre pares, sino que busca presionar para que Brasil ceda y no tenga tantos negocios con China o no participe tanto de los BRICS, que Estados Unidos ve como sus rivales económicos en el tablero geopolítico.
En Colombia ocurre algo similar. Al respecto, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó que la "instrumentalización de la rama judicial de Colombia por parte de jueces radicales ha establecido un precedente preocupante".
Al canciller trumpista le fastidia que Petro quiere reactivar la Ruta de la Seda, ha estado visitando mucho China, estado en contacto con los BRICS y manifestado interés porque Colombia busque otros horizontes económicos.
Y es que Estados Unidos ve, se manifiesta y también presiona, y un poco ocurre con todo el contingente, no es algo privativo ni de Venezuela ni de Cuba, solo que son los países que más han resistido y por eso también son los más castigados.












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