Jorge Oliver, tan mal hablado al callar
especiales

Foto: Tomada de la revista Pionero
Cuentan que Jorge Oliver hablaba un inglés perfecto, con una fluidez solo interrumpida por esta o aquella palabrota, de esas que hasta hoy extrañan sus amigos, no porque faltan trascendentes razones para recordarlo, sino porque forman parte de ese ser espontáneo y expresivo que lo llevó a crear personajes e historias de las que nos hacen pensar entre sonrisas.
Hace unos días, se reunieron en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba algunos de sus compañeros de trabajo, gente que compartió con él la obra y también la vida, como el periodista y cantautor Fidel Díaz Castro, quien rememora, en primer lugar, la absoluta y simpática sinceridad con que te cantaba las verdades más duras:
«Tenía una rara virtud: era un irreverente soñador, muy mal hablado... o muy bien hablado, pero con palabras que habitualmente la gente no dice por convencionalismos. Era un creador constante, pero ese soñador era muy práctico, los sueños trataba de realizarlos inmediatamente. Fue un ser extraordinario que le hacía mucho bien a este país», sentenció.

El joven Alex Díaz Pimienta rimó para Oliver con cariño de familia:
A Jorge Oliver Medina
la vida le puso un punto
y el silencio es un difunto
que por las noches camina.
La vida siempre asesina
a los hombres inmortales
y con tus pasos cabales
y tus obras de amuleto
entraste a un panteón repleto
de grandes intelectuales.

Al papá del Capitán Plin se le recuerda también por sus ilustraciones para Chamaquili y otra lista de personajes, entre ellos este DonPó de un Palante publicado en 2001, que ha desempolvado el colectivo de esa publicación como tributo.
Incluso quienes apenas lo alcanzamos a conocer a través de la pequeña pantalla, Cuadro a cuadro, percibimos su presencia en un par de versos leídos por Alex:
«Jorge, estás ahí sentado, /
tan mal hablado al callar...»












Añadir nuevo comentario