INICIO
  La Habana, 02 Sep 2010, 15:22  
  OK  
English
Actualidad
Cultura
Guía de Cuba
Música
Multimedia

El largo viaje de un premio flaco CRÓNICA: El largo viaje de un premio flaco 


Por Justo Planas

Hacia mayo de 2008 conocí a Cremata. Ya en aquel momento su película El premio flaco estaba en el último taller de esa gran fábrica que llamamos cine. Estaba casi lista y con el tique (casi) comprado para el próximo Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

Juan Carlos Cremata estaba convencido de que el cine cubano tenía un largo camino aún por recorrer junto al teatro. Las obras de Estorino, las de Virgilio Piñera, todavía no han visto una cámara, me dijo. El teatro cubano necesita ese tipo de inmortalidad.

Así que decidió él, como otros en su tiempo, abrir la primera brecha para esa imprescindible hermandad. El premio flaco, entonces, entraba en sus planes como anillo en el dedo.

“El premio flaco es una obra muy divertida donde todo ocurre de día y la cámara es algo estática, como en la televisión de los años 50”, me confesó en una entrevista.

Recuerdo que le pregunté si no temía que comenzar por una comedia tan conocida por el público cubano, casi asentada en el inconciente teatral del pueblo. Y es curioso, porque si para el teatro repetir obras es un asunto cotidiano, forma parte de su vorágine y la gente lo acepta como natural, con el cine sucede un tanto diferente.


"LOS DIRECTORES SE COMEN LAS UÑAS CUANDO SE TRATA DE REFRITAR UNA PELÍCULA... ALGUNOS ESPERAN QUE EL TIEMPO CUBRA CON SU POLVO DE DESMEMORIA LA PRIMERA VERSIÓN"


No sé si se debe a que Hollywood ha impuesto el afán de novedad como un sello extensivo a todo lo que pase por la pantalla grande, no sé, pero es cierto.

Los directores temen, se comen las uñas cuando se trata de refritar una película (no así una obra de teatro para decir verdad). Algunos incluso esperan que el tiempo cubra con su polvo de desmemoria la primera versión.

Será que el teatro y sus grandes puestas quedan atrapadas en la fugacidad del ahora, carecen de ese aparato para inmortalizar el tiempo que todos conocemos como cámara.

Lo cierto es que me respondió que no, siquiera se lo pensó mucho. “¿Cuántas versiones de Romeo y Julieta se han hecho? Cuando trasladamos estas obras al cine, descubrimos cosas que muchos de los autores ni siquiera conocen. A veces decíamos: ‘¿Y la maleta de tal personaje dónde se quedó?’ En el teatro nadie se lo pregunta. Tuvimos que penetrar en el universo creativo de Héctor y adaptar el lenguaje a una forma de hablar más cruda, más real”.

Mientras realizaba El premio, Cremata desarrolló una especie de atracción fatal por Chamaco, otra pieza, que por aquellos días estaba en la cartelera de Argos Teatro. Y así surgió la idea de llevarla también al cine. Casi a la par comenzó a filmarla.

Y hasta ahí conozco. ¿Por qué El premio flaco ha tardado casi dos años en llegar a nosotros?

No obstante, podemos ya ver su estela, desde mucho antes, ¿será que Lester Hamlet decidió filmar La casa vieja gracias a este catalizador? Ojalá y sea el comienzo, ya lo dije, de una gran hermandad entre el cine y el teatro cubanos.


Comentarios: 

luis alberto (cuba) : Creo que Cremata puede ser un buen cronista cinematog´rafico del teatro en el cine pero... cine teatralizado no falta en la realización cubana desde los tiempos de Ramón Peón. No creo que Cremata sea descubridor, ¿quizas ... colonizador?

 
Mi nombre:
 
Mis Apellidos:
Mi País:
 
Dirección de Correo Electrónico:
Mis Comentarios:
Enviar

Imprimir el artículo
 
 
   Secciones ¬
       Reflexiones
       Ciencia y salud
       Deporte
 
Síguenos en Twitter






Síguenos en Facebook

tv telesur


El blog de Silvio en Cubasí

La Calle del Medio 28

Béisbol Cubano

Lo mejor de Cubasí

Prensa Latina Agencia Informativa Latinoamericana S.A.

Clic Internet
 
  MULTIMEDIA ¬
› La radio cubana              
› Galería de imágenes    
› Mesas Redondas          
› Videos              
 
  ETECSA ¬
› Etecsa.cu              
› Enet                
› Páginas Amarillas          
› Cubacel